Nuestra Historia
Todo comenzo en 1991, cuando Alejandro Treviño y Gerardo decidieron abrir una florería con una idea muy clara: ofrecer flores de calidad y un servicio en el que las personas pudieran confiar.
Con el paso de los años, mi abuelo quedó al frente del negocio y junto a su esposa Martha, construyó mucho más que una florería. Construyeron una empresa familiar que ha acompañado a generaciones de clientes de Nuevo Laredo en algunos de los momentos más importantes de sus vidas.
Durante más de 35 años hemos estado presentes en celebraciones, aniversarios, bodas, nacimientos, graduaciones y también en despedidas. Cada arreglo floral representa una emoción, una historia o un mensaje que alguien desea compartir, y siempre hemos creído que eso merece atención, cuidado y respeto.
La calidad de nuestras flores, el servicio personalizado y el compromiso con nuestros clientes han sido los pilares de este negocio desde el primer día. Son valores que han pasado de una generación a otra y que seguimos defendiendo todos los días.
Hoy me toca el privilegio y la responsabilidad de continuar con este legado familiar. Aunque han cambiado muchas cosas desde 1991, hay algo que permanece igual: nuestro compromiso de ofrecer un servicio cercano, honesto y de la más alta calidad.
Seguimos evolucionando, incorporando nuevas herramientas y nuevas formas de atender a nuestros clientes, pero sin perder la esencia que nos ha acompañado durante más de tres décadas.
A todos los que han confiado en nosotros a lo largo de estos años, gracias. La Florería existe gracias a ustedes, y es un honor seguir formando parte de sus momentos más importantes.
Alejandro Treviño Cardenas